Ser madre es como vivir en una montaña rusa. A veces sentimos que estamos en lo más alto, dueñas del mundo, y a veces en lo más bajo, víctimas de la circunstancia. Pero hay soluciones para todo
martes, 24 de febrero de 2015
esperando a mi hermanito/a!
La primera vez que te conocí quizás no comprendía tu existir...pero cada día que pasa me alegra que vivas cerca de mi.
jueves, 19 de febrero de 2015
La irónica soledad de las madres
Se dice bajito o no se dice, porque se
supone que la felicidad que trae un hijo no da cabida a este tipo de
sentimientos, pero lo cierto es que la soledad es compañera de la maternidad. Y
aunque nadie lo cuenta, mucho menos cuando estamos embarazadas; en algún
momento después de ese encuentro inicial con nuestro bebé, una especie de
desolación, hasta ahora desconocida, nos toma por sorpresa: "¿Cómo me voy
a sentir sola si acabo de traer un nuevo ser al mundo?" o "¿Cómo me
voy a sentir sola si paso buena parte de mis 24 horas acompañada por una
personita de tres años?" Una ironía, si se mira de lejos.
Basta con fijarnos en la cantidad de blogs o cuentas en redes sociales dedicados a la maternidad –incluida esta columna– para inferir que si estos espacios existen es porque hay una vacío. No en vano, en 2009, una encuesta on-line realizada a 1.321 madres en Estados Unidos arrojó que 80 % cree que no tiene suficientes amigos, 58 % se siente sola y 67 % de esas tienen hijos entre 0 y 5 años. Para más señas, los grupos más concurridos en Meetup (una red social que facilita el encuentro presencial de personas con intereses similares) son aquellos conformados por mamás.
Y si bien los hijos son motivo de felicidad, la maternidad, sobre todo en los primeros años, es algo solitaria. Esto es así en especial para aquellas que han decidido dedicarse al hogar o que trabajamos desde casa y que además de pasar el día atendiendo las continuas demandas de los niños tenemos poco contacto con otros adultos. Sin embargo, quienes tienen horario de oficina, con frecuencia suelen sentirse marginadas por jefes o compañeros extra demandantes que no entienden su nueva realidad. En ambos casos reunirnos con amigas –inclusive mamás– suele ser complicado por razones logísticas (salir con un bebé requiere planificación), de tiempo (obligaciones pendientes) o de intereses (la rutina de una madre variará además de acuerdo a la edad del hijo).
Aunado a todo esto está el hecho innegable de que los espacios públicos, por razones de seguridad u otras, han sido suplantados en buena medida por otros virtuales, que aunque importantes, carecen de la cercanía del contacto humano. Por ejemplo, si estamos en un parque y nos topamos con otra mamá, podemos compartir mientras los niños juegan, así ambas tenemos un respiro, cosa que es complicado hacer frente a una computadora.
Así mismo, en otros tiempos la familia extendida estaba más presente: tías, abuelas, primas, hermanas se ayudaban mutuamente. Pero no solo las familias se han vuelto menos numerosas (o han sido separadas por fenómenos migratorios), sino que al retrasar la edad en que tenemos hijos, la salud o calidad de aquellos que en un momento podrían habernos acompañado, probablemente se ha visto comprometida.
Pero más allá de todas estas razones de índole sociológico, existe otra, de carácter emocional que es para mi fundamental: el peso que viene con la responsabilidad de proteger, nutrir, criar y educar a un nuevo ser. Y cuando escribo "peso" no lo hago con una connotación negativa, sino me refiero al espacio que ocupan los pensamientos sobre ese hijo en nuestra vida. Aunque estemos en el trabajo, o de paseo, o con otras personas, siempre habrá una parte del cerebro que se estará preguntando, "¿Estará bien? ¿Habrá comido? ¿ Le haré falta?" Y no estar completamente presente en el momento que se vive acentúa la soledad.
Aunque no es algo para lo que existe una solución fácil o inmediata confío en que a medida que los hijos crezcan, avancemos en el camino de la maternidad y seamos más conscientes de nuestras relaciones y experiencias podremos sentirnos más "conectadas" con el mundo.
miércoles, 18 de febrero de 2015
mirarnos a nosotros mismos....
Hoy hablaré del estado que a veces tenemos de criticar a la otra persona que hay al lado...
El juicio hacia lo que otros hacen realmente tiene relación con nosotros mismos que al que estamos criticando día adía.
Hay que ser realista y mirar: el tiempo que pasamos criticando al otro, cuanto tiempo dedicamos a decir al otro: deberías, cuánto tiempo desperdiciamos quejándonos, pensando en negativo y comparando con los demás...
Os invito hoy a parar esa tendencia de mirar a fuera lo que falta a dentro, o a dejar de criticar a fuera lo que nos remueve dentro nuestro.
Es hora de re-conectar con nuestro interior e intentar dejar de buscar motivos para minimizar al otro y realmente movernos para encontrar formas para ser felices, muy felices, con o sin el otro, con o sin calificaciones, con o sin apoyo... Empieza hoy! empieza donde estés, empieza ahora, sólo hace falta mirar para dentro y encontrar millones de motivos para sonreír y ser felices sin comparaciones.... sin cambiar al otro, en especial cuando no estoy dispuesto a cambiar primero....
Vamos a poner la lupa en nuestro interior y a cambiar nuestras quejas por propósitos! adelante!
El juicio hacia lo que otros hacen realmente tiene relación con nosotros mismos que al que estamos criticando día adía.
Hay que ser realista y mirar: el tiempo que pasamos criticando al otro, cuanto tiempo dedicamos a decir al otro: deberías, cuánto tiempo desperdiciamos quejándonos, pensando en negativo y comparando con los demás...
Os invito hoy a parar esa tendencia de mirar a fuera lo que falta a dentro, o a dejar de criticar a fuera lo que nos remueve dentro nuestro.
Es hora de re-conectar con nuestro interior e intentar dejar de buscar motivos para minimizar al otro y realmente movernos para encontrar formas para ser felices, muy felices, con o sin el otro, con o sin calificaciones, con o sin apoyo... Empieza hoy! empieza donde estés, empieza ahora, sólo hace falta mirar para dentro y encontrar millones de motivos para sonreír y ser felices sin comparaciones.... sin cambiar al otro, en especial cuando no estoy dispuesto a cambiar primero....
Vamos a poner la lupa en nuestro interior y a cambiar nuestras quejas por propósitos! adelante!
jueves, 12 de febrero de 2015
A veces solo una madre comprende lo que es tener un hijo
Si lo decimos, lo hacemos flojito o no lo decimos, porque se supone que la felicidad que trae un hijo no puede causar este tipo de sentimientos, pero lo cierto es que la soledad es compañera de la maternidad. Y aunque nadie lo cuenta, mucho menos cuando estamos embarazadas; en algún momento después de ese encuentro inicial con nuestro bebé, una especie de desolación, nos toma por sorpresa: "¿Cómo me voy a sentir sola si acabo de traer un nuevo ser al mundo?" o "¿Cómo me voy a sentir sola si paso buena parte de mis 24 horas acompañada por una personita de tres años?" Una ironía, si se mira de lejos.
Yo me fijo en la cantidad de blogs o en redes sociales dedicados a la maternidad, para inferir que si estos espacios existen es porque hay una vacío. No en vano, en 2009, una encuesta on-line realizada a 1.321 madres en Estados Unidos arrojó que 80 % cree que no tiene suficientes amigos, 58 % se siente sola y 67 % de esas tienen hijos entre 0 y 5 años.
Nuestros hijos son motivo de felicidad, pero la maternidad, sobre todo en los primeros años, es algo solitaria. Esto influye más, para aquellas mamás que han decidido dedicarse al hogar o que trabajamos desde casa, y que además de pasar el día atendiendo las continuas demandas de los niños tenemos poco contacto con otros adultos.
Sin embargo, quienes tienen horario de oficina, con frecuencia suelen sentirse marginadas por jefes o compañeros que les demandan mucho, y que no entienden su nueva realidad.
A mi me pasó al tener mi primera hija, ya que para mí el trabajo pasó a segundo plano, y mi hija era lo primero ante todo. Hasta que entendí, que debía buscar soluciones prácticas, o pedir a terceras personas ayuda, para no llegar tarde a mi trabajo o no ir, si la niña se ponía mala. Estuve a punto de perder mi trabajo, por ser madre...por no querer dejar sola a mi hija, y por que otras personas no entendían que era durísimo para mi, dejar a mi primer bebé enfermo, solo sin su madre.
En ambos casos reunirnos con amigas –inclusive mamas– suele ser complicado por razones logísticas (salir con un bebé requiere planificación), de tiempo (obligaciones pendientes) o de intereses (la rutina de una madre variará además de acuerdo a la edad del hijo).
Hoy en día, el hecho de necesitar compartir con otras mamas experiencias, es más complicado por el tiempo, los espacios públicos y la dificultad de habla que nos surge a veces con otros seres humanos, y que es muy difícil recibir de la misma manera, a través de un ordenador. También es verdad, que antes las familias eran mayores, y tías, hermanas, abuelas, primas se ayudaban mutuamente, y era más llevadero. Otro factor es que ahora se retrasa más la edad en la que somos mamás, y al retrasar la edad en que tenemos hijos, la salud o calidad de aquellos que en un momento podrían habernos acompañado, probablemente se ha visto comprometida.
Más allá de estas razones, existe otra de carácter emocional que es para mi fundamental: el peso que viene con la responsabilidad de proteger, nutrir, criar y educar a un nuevo ser. Y cuando escribo "peso" no lo hago con una connotación negativa, sino me refiero al espacio que ocupan los pensamientos sobre ese hijo en nuestra vida. Aunque estemos en el trabajo, o de paseo, o con otras personas, siempre habrá una parte del cerebro que se estará preguntando, "¿Estará bien? ¿Habrá comido? ¿ Le haré falta?" Y no estar completamente presente en el momento que se vive acentúa la soledad.
Aunque no es algo para lo que existe una solución fácil o inmediata confío en que a medida que los hijos crezcan, avancemos en el camino de la maternidad y seamos más conscientes de nuestras relaciones y experiencias, que nos harán sentirnos más "conectadas" con el mundo.
LAS 5 As
Esta noche me he tomado un instante para leer una receta de 5As que no toma más de 5minutos para cerrar un día, conectar con la energía y finalizar una jornada con fuerza que nos revitalice para el día siguiente:
Las 5 As:
- Agradecer: toma un minuto para dar las gracias por la salud, la felicidad, la prosperidad, los amigos y el éxito del día. Por muy pequeño que sea, y muy escondido que este eso porque agradecer, toma un instante para identificarlo y llénate de la gratitud de que eso este y forme parte de tu vida.
- Acredita: toma un instante para ser entusiasta por los éxitos de quienes te rodean, conéctate con las acciones de los otros que dibujan una sonrisa en tu rostro.
- Aprender: contempla por un momento las vivencias del día que merecen convertirse en aprendizajes pues te acercan a tus sueños, en especial eso que te invita a mejorar cada día. Por ejemplo: a mi me llena de felicidad, ver a mis hijas abrazándose y compartiendo sus juguetes...:)
- Alegrar: en este momento piensa bien de ti mismo, proclama con fuerza tu felicidad, hazte dueño de las expresiones de alegría y los pensamientos ganadores del día, elige desechar aquello que te derrumba, saca lo peor de ti y te lleva a criticar, envidiar o contemplar y actuar en negativo.
-Amar: cierra con amplitud, nobleza, fluidez, respeto y positivismo asociado a ti, tus acciones, tus alcances y las de los otros.
PRACTICARLO CADA DíA, LLENA EL ALMA!
Las 5 As:
- Agradecer: toma un minuto para dar las gracias por la salud, la felicidad, la prosperidad, los amigos y el éxito del día. Por muy pequeño que sea, y muy escondido que este eso porque agradecer, toma un instante para identificarlo y llénate de la gratitud de que eso este y forme parte de tu vida.
- Acredita: toma un instante para ser entusiasta por los éxitos de quienes te rodean, conéctate con las acciones de los otros que dibujan una sonrisa en tu rostro.
- Aprender: contempla por un momento las vivencias del día que merecen convertirse en aprendizajes pues te acercan a tus sueños, en especial eso que te invita a mejorar cada día. Por ejemplo: a mi me llena de felicidad, ver a mis hijas abrazándose y compartiendo sus juguetes...:)
- Alegrar: en este momento piensa bien de ti mismo, proclama con fuerza tu felicidad, hazte dueño de las expresiones de alegría y los pensamientos ganadores del día, elige desechar aquello que te derrumba, saca lo peor de ti y te lleva a criticar, envidiar o contemplar y actuar en negativo.
-Amar: cierra con amplitud, nobleza, fluidez, respeto y positivismo asociado a ti, tus acciones, tus alcances y las de los otros.
PRACTICARLO CADA DíA, LLENA EL ALMA!
miércoles, 11 de febrero de 2015
RESPIRAR ...muy importante día a dia!
Buen día y feliz miércoles
Muchas veces las mañanas nos pasan tan rápido que parece que todo corra a mucha velocidad, nos pasan mil cosas por la cabeza, apuntamos los que aceres, pero nos olvidamos de algo muy importante: RESPIRAR! tomar bocanadas de aire que llenen nuestros pulmones de energía vital, si a esta inspiración le añadimos pensamientos positivos, agradecer el momento vivido y al sacar el aire, añadimos la salida de las presiones, tensiones e ideas tóxicas, seguro que la llegada de aire a nuestros pulmones, nos conectará con la vitalidad y nos retornará a un día mejor y con visibilidad más calmada.
Las noches también son un buen momento para respirar, relajarse y pensar en todo lo que hemos vivido durante el día. Es un bonito momento para contar un cuento a nuestros hijos, y vivir un momento de unión que puede ayudarnos a relajarnos y respirar mejor. Lo habéis probado?
Podemos guardar un momento para agradecer lo que hemos vivido durante el día, esto nos puede llenar de optimismo y buena energía, para poder dormir mejor y al día siguiente, empezar de nuevo felices, contentos y con más energía aún.
Muchas veces las mañanas nos pasan tan rápido que parece que todo corra a mucha velocidad, nos pasan mil cosas por la cabeza, apuntamos los que aceres, pero nos olvidamos de algo muy importante: RESPIRAR! tomar bocanadas de aire que llenen nuestros pulmones de energía vital, si a esta inspiración le añadimos pensamientos positivos, agradecer el momento vivido y al sacar el aire, añadimos la salida de las presiones, tensiones e ideas tóxicas, seguro que la llegada de aire a nuestros pulmones, nos conectará con la vitalidad y nos retornará a un día mejor y con visibilidad más calmada.
Las noches también son un buen momento para respirar, relajarse y pensar en todo lo que hemos vivido durante el día. Es un bonito momento para contar un cuento a nuestros hijos, y vivir un momento de unión que puede ayudarnos a relajarnos y respirar mejor. Lo habéis probado?
Podemos guardar un momento para agradecer lo que hemos vivido durante el día, esto nos puede llenar de optimismo y buena energía, para poder dormir mejor y al día siguiente, empezar de nuevo felices, contentos y con más energía aún.
lunes, 9 de febrero de 2015
no lo cambiaría por nada del mundo...
Es normal que a veces las madres que trabajamos, lleguemos al extremo de decir ciertas frases como: me gusta ser mamá, pero...
Cuando decimos estas frases, seguramente es porque se encuentran a faltar aspectos de nuestras vidas que antes teníamos tiempo de realizar, y ahora ya no podemos, ya que tenemos unos hijos preciosos a los que cuidar. Dormir hasta tarde, o cuando nos apetezca, comer caliente (a veces se nos enfría la comida por tener que estar al tanto de nuestro bebé, que se tira la comida por encima, y come más cuchara que comida :) ), viajar a gusto sin complicaciones,...
En ningún momento eso significa que no nos guste ser mamas, sino que las madres reales en nuestros tiempos, extrañamos aspectos de nuestras vidas que hacíamos antes de estar embarazadas. No debemos arrepentirnos de pensarlo, ya que somos seres humanos, y a veces necesitamos un respiro, que nos trae a la cabeza estos pensamientos que añoran cosas de la vida que nuestros hijos nos hacen imposible, de momento, realizar-los. Digo de momento, porque estoy segura que cuando crezcan, estos placeres de la vida, volverán y además con la satisfacción de tener en el pensamiento a estos hijos nuestros que hemos criado con el corazón.
Cuando decimos estas frases, seguramente es porque se encuentran a faltar aspectos de nuestras vidas que antes teníamos tiempo de realizar, y ahora ya no podemos, ya que tenemos unos hijos preciosos a los que cuidar. Dormir hasta tarde, o cuando nos apetezca, comer caliente (a veces se nos enfría la comida por tener que estar al tanto de nuestro bebé, que se tira la comida por encima, y come más cuchara que comida :) ), viajar a gusto sin complicaciones,...
En ningún momento eso significa que no nos guste ser mamas, sino que las madres reales en nuestros tiempos, extrañamos aspectos de nuestras vidas que hacíamos antes de estar embarazadas. No debemos arrepentirnos de pensarlo, ya que somos seres humanos, y a veces necesitamos un respiro, que nos trae a la cabeza estos pensamientos que añoran cosas de la vida que nuestros hijos nos hacen imposible, de momento, realizar-los. Digo de momento, porque estoy segura que cuando crezcan, estos placeres de la vida, volverán y además con la satisfacción de tener en el pensamiento a estos hijos nuestros que hemos criado con el corazón.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)